Podría jurar que el momento en el que me ves, me siento única,
feliz e irremplazable. Cuando me sonreís con esa sonrisa tan vos, tan entre
irónica, conquistadora, natural y contagiosa, juro que no me podrías parecer
tan perfecto como en ese instante. Porque en ese instante, te siento reflejado
realmente como sos vos, sé que me mentiste, mentís y mentiras en un millón de
cosas, pero cuando me reis, sos genuino y real, la risa no se miente jamás. No
hay nada más lindo que verte sonreír y saber que yo soy él motivo. Te necesito
cuando me despierto y que me mires con esa cara de dormido y arrancar mi día
con vos. Te necesito las tardes frías de este invierno, para tomarnos una
merienda caliente viendo cualquier cosa en la televisión y hablando de cosas
sin sentido y luego dormir una siesta hasta anda a saber cuánto. Necesito
perder la noción del tiempo junto a vos, que sea la única en tu vida, que
pienses en mi cuando te despiertes y también cuando te vas a dormir. Pero sé
que no te pasa. Sé que no soy la única, ni la mejor, ni la que más te importa, solo
una más. Me dicen que para volverte loco tengo que dañar tu orgullo, pero ¿Cómo
se daña un orgullo sin ningún otro que lo ataque?
Me tenes
idiotizada, estúpida, como una nena de nueve años. Me gusta todo de vos, tu
manera de hablarme, tus chistes, tus ojos color celeste y esa clase de aurora
amarilla que tienen, tus labios, la manera en la que me besas, tus abrazos que
me hacen sentir tan protegida, tu cansancio y mal humor matutino y millones de
cosas más que creo que no me alcanzarían para contar. Me gustas tanto que hasta
llego a hacer idioteces como buscar la compatibilidad de nuestros horóscopos.
Tanto como para pensar cuantas cosas no tenemos en común. Tanto que cuando
alguien dice tu nombre (aunque no estén hablando de vos) no puedo evitar
sonreír e instantáneamente pensar en vos. Tanto que en el momento en el que
estoy sola, imagino cruzarte en cualquier esquina posible, aunque no tuviese
sentido alguno que estés parado ahí. Tanto que estando con otros, solo pienso y
me acuerdo de vos.
Me hiciste quererte tanto, que duele. Te
volviste indispensable en mis días, en mis pensamientos, en mis charlas conmigo
misma. Creo que nunca me hicieron sentir tan bien como me haces sentir vos y
claramente no sé cuál es el sentido de escribirte esto. Pero necesitaba contar
por acá todo lo que nunca vas a leer o saber, lo mucho que me importas y lo
poco que lo notas. Si solo supieses lo felices que seriamos juntos.
Pensando en vos,
Una más del montón.