miércoles, 2 de abril de 2014

Vos.

Podría jurar que el momento en el que me ves, me siento única, feliz e irremplazable. Cuando me sonreís con esa sonrisa tan vos, tan entre irónica, conquistadora, natural y contagiosa, juro que no me podrías parecer tan perfecto como en ese instante. Porque en ese instante, te siento reflejado realmente como sos vos, sé que me mentiste, mentís y mentiras en un millón de cosas, pero cuando me reis, sos genuino y real, la risa no se miente jamás. No hay nada más lindo que verte sonreír y saber que yo soy él motivo. Te necesito cuando me despierto y que me mires con esa cara de dormido y arrancar mi día con vos. Te necesito las tardes frías de este invierno, para tomarnos una merienda caliente viendo cualquier cosa en la televisión y hablando de cosas sin sentido y luego dormir una siesta hasta anda a saber cuánto. Necesito perder la noción del tiempo junto a vos, que sea la única en tu vida, que pienses en mi cuando te despiertes y también cuando te vas a dormir. Pero sé que no te pasa. Sé que no soy la única, ni la mejor, ni la que más te importa, solo una más. Me dicen que para volverte loco tengo que dañar tu orgullo, pero ¿Cómo se daña un orgullo sin ningún otro que lo ataque?
 Me tenes idiotizada, estúpida, como una nena de nueve años. Me gusta todo de vos, tu manera de hablarme, tus chistes, tus ojos color celeste y esa clase de aurora amarilla que tienen, tus labios, la manera en la que me besas, tus abrazos que me hacen sentir tan protegida, tu cansancio y mal humor matutino y millones de cosas más que creo que no me alcanzarían para contar. Me gustas tanto que hasta llego a hacer idioteces como buscar la compatibilidad de nuestros horóscopos. Tanto como para pensar cuantas cosas no tenemos en común. Tanto que cuando alguien dice tu nombre (aunque no estén hablando de vos) no puedo evitar sonreír e instantáneamente pensar en vos. Tanto que en el momento en el que estoy sola, imagino cruzarte en cualquier esquina posible, aunque no tuviese sentido alguno que estés parado ahí. Tanto que estando con otros, solo pienso y me acuerdo de vos.
  Me hiciste quererte tanto, que duele. Te volviste indispensable en mis días, en mis pensamientos, en mis charlas conmigo misma. Creo que nunca me hicieron sentir tan bien como me haces sentir vos y claramente no sé cuál es el sentido de escribirte esto. Pero necesitaba contar por acá todo lo que nunca vas a leer o saber, lo mucho que me importas y lo poco que lo notas. Si solo supieses lo felices que seriamos juntos.

Pensando en vos,

Una más del montón.

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